Consideraciones a tener en cuenta en tu primer encuentro sexual.

Entró por la puerta con seguridad y esa sonrisa que me cautivó. Tengo dos horas. Adiós sonrisa cautivadora, pensé. Puedo montármelo en cinco minutos en un ascensor, baño o probador, pero que me vayan con un tiempo predeterminado me baja la libido. Lo esperaba con la ropa menos erótica que cabe imaginar, falda negra amplia y camiseta de algodón, eso sí, sin ropa interior. Una puede ser descuidada para bajar tensión sexual pero guardando matices.

Eran las siete de la tarde. Muy pronto para mi deseo, no tanto para sus ganas. ¿Realmente quería estar conmigo? ¿O era al personaje creado en su mente a quien quería traspasar con su miembro? Me sentía mariposa de colección. ¡Qué chorrada acabo de escribir! Jajaja Yo soy todo menos mariposa delicada que se deja atravesar.

Besaba genial. No se puede negar que en la primera cita se lo trabajó. En su boca supe el tamaño de mis ganas. Volvió a casa caliente, no porque yo lo frenara como estrategia. Entre dos nunca llevo reglas, era por cuestión de anticipación. Mi mente no estaba preparada. Muchos meses sin sexo, mucho desprecio recibido. Pero estaba decidida: despejar el sexo para tener buena mente.

Anais Nin me dio el empujón con sus letras ¡Qué maravilla Delta de Venus! (Así que hubo segunda cita).

Cosas que no debes hacer en un primer encuentro sexual:

  • No esperes una conexión sexual magistral. Si sucede, genial. Comprende que son dos cuerpos, dos mentes, unas experiencias vividas. Sí, tenemos mochilas sexuales. Este pensamiento me lleva a otro.
  • Si te interesa esa persona no finjas. Es absurdo que marques caminos equivocados. Si el ritmo de su lengua no es el adecuado, indícale… Que sienta que no pierde el tiempo porque tu cara refleja el gozo del momento. Este pensamiento me lleva a otro.
  • Momento preservativo. Tenlo cerca. Al igual que es natural una botella de agua en la mesilla por los calores. Si se rompe la excitación haz que suba con arte. No creas tensiones innecesarias. Humor y sexo son buenos aliados. Este pensamiento me lleva a otro.
  • Una cosa es beber algo por la ocasión, y otra, es que la ocasión vaya de pena por beber. Podrán existir risas y desinhibición pero el alcohol no es amigo del sexo. Si le sumas el poco conocimiento de la otra persona te auguro un desastre total. Este pensamiento me lleva a otro.
  • Date tiempo. Quita concepciones coitales. No quieras penetración a toda costa. Se están descubriendo. Abre los ojos. Mira cada rincón. Fantasea hasta que tu boca haga saliva. Yo siempre digo: lo ideal es bono de tres. En la tercera fase salen nuestros mejores encuentros.

Se fue de casa a la una. Mi sonrisa era suya. Siempre me gustó la luna de agosto. Con-Sex.

Apatía sexual o falta de “objetivo”.

Vibra, vibra, no piensen mal, no es mi vibrador, que por cierto, se le acabó la pila de tanto usarlo, como cantaba la copla. Es mi móvil avisando de mensajes. Pereza ¿quién será ahora? Cuando trabajo no me gusta cogerlo, pero frente a la insistencia y curiosidad, todo hay que decirlo, lo miré. Y me encuentro este mensaje: hola Yenny, soy una mujer que mantengo relaciones con cuatro hombres. Espero que mi identidad no sea rebelada. Yo: por favor, eso ni dudarlo.- Y en mi cabeza libidinosa me la imaginaba corriendo de un lugar a otro con todos sus fuegos calmados. ¡Qué Grey me salió esto! jajaja. La envidia es muy mala. Es que llevo una época de “juro que no volveré a pasar hambre”. Siguió la conversación de lo más amena. Era… es, una mujer de mundo, vivida y leída. Por supuesto, no cayó en el tópico de “una chica como tú puede tener sexo con quien quiera”. ¡Falacia donde las haya! En cosa de dos ambos han de tener ganas y los contertulios que invito no quieren venir a mi programa 😉 Ella fue más por el terreno de “déjate querer que el sexo es necesario”. Razón lleva.

Apatía Sexual: hace referencia a la desdicha, desgana, indiferencia y falta de fuerza. Estado de ánimo impasible que se refleja en la ausencia de ganas o entusiasmo.

Estadísticamente la abstinencia sexual responde a una ruptura dolorosa, o una experiencia sexual desagradable. No es mi caso. Prosigamos.

La falta de tiempo hace que dos personas pierdan esos espacios para el contacto y el afecto sexual. No es mi caso.

La rutina y la repetición conllevan un camino “resabido” que prevé la puesta del automático. No es mi caso.

Ideas estereotipadas como “el sexo termina desapareciendo cuando dos personas llevan años juntas”, o “a partir de los 50 es normal que no haya libido”. No es mi caso.

Esperar que sea el/la otr@ quien traiga la pasión a tu vida como si tú no tuvieras voz en el asunto. No es mi caso.

Abandono físico. Esa etapa a la que llegas en donde no te sobra los calcetines, el hacer ejercicio para qué si en la noche la oscuridad es mi pantalla. No es mi caso.

La apatía sexual no solo tiene que ver con el bajo interés por realizar el acto. La apatía sexual tiene que ver con el estilismo, en encontrar el amante que “te sienta bien”. Acoplarse: dícese de dos piezas cuando encajan.

La apatía sexual tiene que ver con ganas de otros sabores, de la ternura de apoyarme en tu muslo y sentir tus venas hinchadas en mi boca.

La apatía sexual va de no hay verdades absolutas en el sexo, ni de afirmaciones como “el sexo ligero, sin compromiso, ayuda a la autoestima”. Dame labios que den sentido a mis ganas.

Mi apatía sexual no va de “más vale pájaro en mano…” sino de un quiero que mires a la cámara y la traspases. Y tú ¿miras al pajarito o tienes apatía? Con-Sex.

¿Qué buscamos en las relaciones?

¿Qué buscamos las personas en una relación? Relación del tipo que sea, que no me apetece hacer distinciones en estos momentos de mi vida. Vale, aclaro, para mí una relación es cuando dos personas intercambian momentos, esos momentos también son cosa tuya: sexo, conversación, soledades, aficiones, mensajes “skyline”. Otra aclaración, “personas”, no creo que la mujer busque algo concreto, y el hombre “otro” algo concreto. Si la educación nos ha limitado como género, que no seamos los “expertos” los que perpetuemos las diferencias. Entre dos, lo que vamos a encontrarnos, son dos mundos con sus circunstancias. Son años de terapeuta y sé lo que me digo. Prosigamos ¿qué buscamos las personas en una relación?

  1. Que no nos hagan perder el tiempo. Sencillo. Es mentira que se aprende de los errores, a veces solo sirve para darte cuenta de que has hecho el imbécil. Así que ese tiempo maravilloso no se lo hagas perder, ve de frente y a corazón abierto, ya la otra parte sabrá si conviene o no invertir en ello.
  2. No al dolor. En las relaciones no sirven lubricantes, por muchos sabores que hayan en tu mercado existencial. Si no se desliza, no empujes. Algo de fricción sí, es natural.
  3. Buena gente. Parece simple está afirmación, pero viene de rebote de otra absurda que se toma como válida: “nos gustan los chicos malos”, y a ellos que les hagan putadas, no te fastidies. Todo ser que quiera sufrir en una relación, tiene un trastorno que se debe trabajar, llámese inseguridad, baja autoestima, dependencia o carencia afectiva… (no hablamos de BDSM, ese es otro tema). Debemos concienciar desde la niñez que el respeto es la única manera de amar.
  4. Comunicación. No hablar por hablar, como cuando descubres el lenguaje y te pierdes escuchándote a ti mism@. Dialogar, expresar tus emociones, a eso también se aprende. No digo que no cueste, pero luego le vas cogiendo el tranquillo.
  5. Silencio. Si, queremos espacio, porque somos seres completos con nuestras vidas. No queremos que nos llenen huecos, bueno si, pero eso lo sabemos pedir 😉 Deseamos compartir, crecer, progresar el tiempo que dure, cuando se acabe ya seguiremos con nuestro espacio, quizás con suerte, más llenos de recuerdos.

Hasta aquí mi post de hoy, va de personas, de relaciones, de encuentros y desencuentros, de la vida llena de sabores, y cada uno tiene su paladar. Con-Sex.

¿Respirar en el sexo? Súmale, ritmo y espacio.

Totalmente verídico. Sentada en el avión, a mi lado una mujer que no para de hiperventilar. Toca a la azafata y le pide ayuda. Ella “toda amable” con cara de “por favor me ha tocado”, le dice; respire señora, usted tome aire y suelte, se le pasará. ¡Y una mierda! Estaba sufriendo una crisis de pánico en fase terminal. O le enchufas un Valium 10 o nada que hacer. Pues lo mismo con los maravillosos orgasmos si respiras diafragmáticamente. A ver señores y señoras, pongamos orden en los conceptos, teorías y fluir.

Una cosa es que la respiración te ayude a bajar la ansiedad y otra bien distinta que la solucione. La ansiedad es fruto de un cuadro complejo. Debemos trabajar la raíz que lo fomenta.

Vayamos al sexo: “Intensificarás tus orgasmos si en el momento en que sientes que llegas, contraes los músculos de la pelvis, el ano y la vagina, al mismo tiempo que continuas concentrándote en la respiración”. Qué  quieren que les diga, se me vinieron a la mente mis clases de abdominales. Y no es mi intención frivolizar sobre el asunto, porque efectivamente la respiración puede mejorar tu encuentro sexual, siempre y cuando acompañe, nos haga sentir con más fuerza cada sensación. La clave está en respirar al compás con tu pareja. Compaginar el nivel de excitación. Y su aire tomó forma en mí.

Aire, ritmo y espacio.

Espacio de saber estar sin exigir. El placer egoísta de dar. El mejor de los placeres, viajar por un cuerpo sin destino.

Ritmo, lo más difícil de encontrar. Saber bombear la sangre en un cuerpo requiere el arte de la precisión de la escucha. Bien difícil es.

Aire, controlar conscientemente la respiración, lenta y profunda. Alargándola. Contener la fuerza para que al final “la marcha” sea magistral. ¡Oh mi Carmina Burana sexual!

¡Qué difícil encontrar el arte del aire, ritmo y espacio!

No hay normas, no hay reglas, no hay métodos. No todo funciona como sistema imperativo. En clínica no hay dos historias iguales. Permitir es la clave. Permitir curar las heridas.

Cogí su mano y sutilmente le susurré: “Estás jodida pero no te vas a morir de esta. Soy sexóloga y tengo un tumor en la cara, que creo me va a estallar como la teta de Ana Obregón, cuando despeguemos”. Empezó a reírse a carcajada y eso hizo que se olvidara de su respiración. Estimular el pensamiento hasta que estalles en un orgasmo. Esa es la cuestión. Con- Sex.489311_640px

Los interrogantes del sexo… ¡Y todo empezó por unos pechos!

Abro consulta: EstimularMente es su nombre. Llevo un mes que no soy yo. No encuentro mi espacio. Mi soledad. Mis letras. Las necesito para respirar. Llego de la inauguración. Me sentí arropada por mi gente, toda una trayectoria profesional y una vida personal. Todo se juntó. Y en un momento me di cuenta de que tenía delante cuatro ex amantes. Todos tuvieron algo de mí. Yo algo de ellos. Quizás, esto segundo no lo veo tan claro. Últimamente creo que no doy con el lugar del abandono. Es como si no supieran donde dejarme. Como cuando tiras cristal en el plástico, pero encima lo hacen como si nadie los viera. Historias que se acaban antes de empezar. Historias que ves pasar en cinco minutos como si vieras el túnel. Historias que persigues hace años y solo son tuyas. Así es, así lo cuento.

Y qué fácil es “pene trar”, pero ver en tu interior a través de los ojos, es otro verbo. A mí el sexo me grita
en imágenes. No quiero cerrar los ojos. No quiero perderme nada. A veces el sexo es espejo. Otros en cambio, silencios y oscuridad. Oscuridad entendida como tacto, descubrimiento. ¡Hay tantos tipos de sexo! ¿No piensas lo mismo? ¿Cuántos tipos de sexo has vivido? ¿Eres visual, táctil o “sentil”? ¿Se puede ser algo específico? 

Yo con mis cuatro ex amantes delante y no podía quitarle los ojos a sus pechos. Me llaman. Y lo acepto. No me rebelo. Ya perdí la capacidad de resistirme a mis apetitos. ¿Por qué poner límites a los deseos si no dañas a terceros? ¿Quién controla la imaginación? 

Me escribo con un chico a quien le gustan los hombres y sin embargo yo le pongo. Curioso. ¿Qué verá en mí? El ser humano no tiene etiquetas o no debería. Me manda sus pechos. No mi amigo amante de hombres. Ella. Se ha dado cuenta y juega conmigo. Yo me dejo. Nunca es tarde para descubrir formas de disfrutar ¿Te cierras a conocer nuevas formas? Si es así, ¿quién te lo impide?

Tiene 35 años, nos llevamos 17. Jamás lo hemos hablado. Lo conocí en mi último viaje a Madrid. Su madurez me impresionó. Es diferente. Para mí no tiene edad, porque él no ve la mía. Estamos en otro plano. Jamás me había sucedido. No hay límites. Hablamos de todo con total naturalidad. ¿Dónde está escrito que para la atracción tiene que haber una escala cronológica? ¿Hay duración escrita de antemano en una historia con tantos años por medio? ¿Se puede predecir una relación? 

Estoy cansada, las tres de la madrugada. Hora canaria. Cierro los ojos y me quedo en sus pechos… ¿Quién puede controlar los sueños? Con- Sex. 

 

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