No soy fetichista pero…

Anoche tuve un sueño. Mi mano jugaba en su muslo, era una cena de trabajo, su pantalón era suave. Me levanté para ir al baño, él me siguió. Si, ya sé que todo es tan evidente que parece un guión barato, pero los sueño sueños son y este es el mío. Tangas Calvin Klein Baratos Apoyada en la pared agarré su corbata y lo empujé contra mi boca. ¡Esa lengua sabía lo que se hacía! Al despertar me noté mojada y la imagen que me había puesto no fue su boca en mí, sino su traje chaqueta impecable. Me llamó la atención porque no soy nada fetichista. No soy dada a estimular mi mente a través de objetos o partes del cuerpo ¿o quizás sí? Hoy vamos a hablar sobre el fetichismo. El fetichismo sexual es la excitación erótica a través de un objeto considerado especial, que proporciona una intensificación del disfrute sexual o incluso el orgasmo. Todo puede ser objeto de fascinación, de deseo, de excitación o de placer. Algunos ejemplos de fetiches bastante comunes son: telas como el cuero, el látex o el encaje, la ropa interior, ligueros, zapatos, medias, corbatas, corsé… Me gusta verlo de perfil, las camisas le quedan geniales. Si alguna vez lo tengo delante, le iré quitando cada uno de los botones hasta dejarla abierta para observar bien el deseo, y luego pasarle la lengua despacio… No soy nada fetichista ¿o quizás sí? Otro objeto de fascinación son las distintas zonas del cuerpo, como los senos, las nalgas, la boca, los pies, etc… A esta excitación por una zona concreta del cuerpo se le llama parcialismo. Tiene un cuello ancho, de esos de columna griega, de los que invitan a morder mientras le dices, “no te va a doler”… cuello de susurros y gemidos… de ahogar un grito cuando estallas en un orgasmo… Un buen cuello es superior a mí. No soy nada fetichista ¿o quizás sí? En definitiva, el fetichista es una persona que disfruta focalizando su deseo hacía una parte del cuerpo del sujeto erótico (nalga, pechos, pelo, pie…) o una prenda relacionada con él. El fetichismo sexual entendido como tal, se trata de una manifestación sexual y no es considerada como un trastorno excepto en los casos en que sea una conducta recurrente, que se dé al menos durante 6 meses, y que resulte imprescindible para la excitación sexual. Me explico. Si solo sientes excitación sexual y llegas al orgasmo a través de los fetiches, es posible que sufras una dependencia. Lo importante es no darle un uso exclusivo y excluyente. En el sexo de lo que se trata es abrir horizontes, ensanchar límites, no reducirlos quedándose al único uso de un objeto. El término vital para diferenciar un fetichista de un trastorno a tratar, es la obsesión adictiva. Bragas de Calvin Klein El sujeto tiene una falta de control a pesar de que le causa problemas o interfiere en el bienestar propio y de otras personas. En cambio cuando tus prácticas sexuales son conscientes y libres, y no dependes de ellas, te ayudan a excitarte pero no son imprescindibles, no hay ningún problema. Si te estimula, te excita, lo acompañas de otras prácticas, déjalo en tu vida. Dejarlo en mi vida quisiera, aunque solo me dure una luna… exigir a tu fetiche acabaría con el juego. El fetichismo puede formar parte del repertorio sexual de la pareja, para ello debe introducirse a modo de juego. Las novedades que ayudan a innovar en la pareja han de ser bienvenidas. ¿Ser fetichista o no? … qué más da la respuesta… ¡A quién le importa lo que tú hagas! La sociedad es cada vez más tolerante, hay menos pudor a hablar de tus intereses sexuales a la hora de excitación. La sexualidad hay que abordarla de forma libre y respetuosa. Las cosas van cambiando poco a poco, de nosotros también depende que así sea. Pon un objeto de deseo en tu vida… Su voz, ese es mi último fetiche… Con-Sex.

Adoro la forma en que me mira….los pies

Llevaba más de media hora mirándome. No me había percatado de ello. Y eso que soy rápida en esas cosas. Quizás me despistó que su mirada “era baja”. Vamos, que no me miraba a la cara. Adidas Yeezy Boost 350 Homme Tampoco a los pechos…más abajo, noooo, ahí tampoco…más abajo… a los pies. Se levanta y me dice: perdone, tiene usted uno de los pies más hermosos que he visto en mi vida. En su mirada vi que sabía del tema. Pensé: bueno todavía puedo atraer a alguien pero viene el otoño, se me acaban las oportunidades. No tenía el día positivo. Hoy vamos a hablar de los podófilos.
Podofilia: fetichista del pie. Es aquel que alcanza alto grado de excitación, viendo, tocando, acariciando, lamiendo, chupando, oliendo, besando y todos “los andos” que puedan imaginar junto a un pie. También disfruta con la técnica llamada “foot job”, la cual consiste en un masaje erótico practicado con los pies.
Antes de seguir,  me gustaría hacer una aclaración. La podofilia no entraría en el cuadro de las parafilias (fijaciones a objetos y /o materiales) sino en la categoría de parcialismo (fijación por partes del cuerpo). Así lo estudiamos psicólogos y sexólogos.
Tampoco se debe confundir con el fetichismo por el calzado. Aunque hay una relación muy estrecha, ya que el fetichista de pies adora las sandalias, donde su objeto de deseo puede ser observado. Ahora que lo pienso, ya caigo porque aquel ex no paraba de regalarme sandalias. Nunca pudo tocarme los pies. No lo soporto. Es lo que hay. Como otr@s no le gusta que le toquen las orejas o el ombligo. Y ya saben lo que suelo decir: el sexo en dos, es cosa del gusto para dos.
Teorías al respecto:
La teoría del Freud: el chico mira introvertidamente a la gente y lo primero que se encuentra es el pie.
El neurólogo S.Ramachandran y el sexólogo López Alfajar enfatizan el hecho del que pie y los genitales ocupan áreas contiguas en el córtex somático –sensorial.
Gustav Jung (médico psiquiatra) afirmó que el pie (y no la cara) es el símbolo del alma, porqué es lo que sostiene el ser humano.
Yo abogo más por “hay razones del deseo que la razón no entiende”. Sencillamente, es una práctica alternativa que puede estimular la vida sexual. Chaussures Adidas Ultra Boost Uncaged
No podemos negar el contenido erótico de unos pies. Ya figuras como Luis Buñuel los destacaba en su película Él (1952). O Tarantino, que incluye casi siempre algunas escenas de culto a la podofilia ( Pulp Fiction, Kill Bill y Jackie Brown).
Otros grandes fetichistas de pies: Dostoievski , Andy Warhol, Elvis Presley, Marilyn Manson, por citar algunos.
Internet no podía dejar escapar este “mercado” dedicando contenidos exclusivamente a pies femeninos, por ejemplo, Hot Legs and Feet o Wikifeet.com. Basta con pinchar alguna de estas palabras para descubrir un muestrario al gusto del consumidor (Foot Worship, Footjob, Heeljob, Shoejob, Sockjob, Solejob, Tickling, Toejob…) Como juguete nos podemos encontrar el “Sifeet Pussy Foot”, objeto que consiste en un pie de silicona con una vagina en el medio de la planta.
Y, paso a paso me despido de ustedes, en esta tarde de domingo, con un poema de Benedetti, porque aunque no obtenga placer a través de mis pies, si se apreciar la belleza en cualquiera de sus manifestaciones.