Que las nubes no te impidan ver el cielo, si al sexo de calidad.

El tiempo nublado me afecta, me embajona, esta panza de burro, como le decimos los canarios a vivir en Mordor. Así que con rabia me pongo a escribir pensando que echo en falta material de primera mano. Vamos, que no me como una rosca. Miro la agenda y mando unos cuantos WhatsApp, ya les digo que me aburro.

¡Pereza me da el sexo por el sexo! No puedo con lo simple, le contesto a un amigo, descartándolo mentalmente. Otro, que tiene tres horas. ¡Qué pereza me da el sexo con tiempo predeterminado! Me paro y pienso en una frase de Marilyn: “Prefiero la tranquilidad de la soledad que la decepción de una mala compañía”. Realmente las cosas del sexo son tan complicadas… ¿o no? Hoy vamos a hablar de hechos, conceptos y actitudes fundamentales para tener buen sexo o sexo de calidad.

Definición propia de buen sexo: descubrir al otro cada vez que estoy con él. Escuchar en su piel lo que desea, saber dar y recibir para sentir.

1.       Si no te sientes a gusto con tu cuerpo difícilmente podrás tener sexo pleno.

Si no aceptas tu cuerpo no va a estar relajad@ para mostrarlo. Estarás más pendiente de si esto se me ve, si cuelga, está postura me hace horrroros@. Así no hay manera. Se nota. Lo notan. Sencillo. Hay una máxima para el placer, para sentir y es: QUERERSE. Empecemos a valorarnos como nos lo merecemos.

Ejercicios  para  quererte:

  • Haz una lista de todo lo que te gusta de tu cuerpo. Siempre hay. No valen excusas. Yo tuve un amante que estaba loco con ¡MIS RODILLAS! Yo jamás había reparado en ellas. Coloca la lista en el espejo de tu cuarto.
  • Mírate desnud@ frente al espejo. Con actitud. No juzgues, solo mira. Repasa la lista anterior. Yo tuve un amante que tenía los hombros más hermosos del mundo. Él jamás había reparado en ellos.

2.       El sexo empieza por el cerebro.

Hay que liberar la mente. Y no es fácil porque somos fruto de una educación, de una cultura, de unas circunstancias. Pero se puede. Fundamental para ello, informarte y formarte. El conocer nos da seguridad. ¿Qué no tienes placer? Busca, lee sobre los puntos erógenos, anatomía… El sexo se aprende. Échale horas. El sexo es cuestión de práctica, nadie nace sabiendo. Comunícate, investiga nuevas posturas, prueba… Las estrellas Michelin no se dan por azar.

3.       El coito no es lo todo.

Aquí quiero romper con el “mal dicho” de los preliminares. Es como sí “el juego previo” es para lo bueno que viene luego: la penetración. ¡Nooo! El acto sexual es todo, desde el beso, las caricias, el oral… No siempre tendremos ganas de terminar con penetración, ya sea por tiempo, menstruación, por lo que sea… pues disfrutemos de lo que nos apetezca. Que nos apetece besos y abrazo en el sillón, pues eso y luego a la cama a dormir. Que hoy solo quiero sentirte dentro, pues fuera mal llamados “juegos previos”. Tú decides, pero por favor no pensar que hay calentar para luego penetrar. ¡Horroroso!

4.       El sexo no es cantidad sino calidad.

Mucho no siempre es bueno. Cometemos el error de creer que más cantidad es sinónimo de mejor, así como a la mujer se le exige a veces tener más de un orgasmo. Yo soy multiorgásmica, pero muchas veces prefiero uno intenso y fuerte que varios “chupitos cortos”. Cada persona, cada pareja debe encontrar  la medida de su propia satisfacción. El placer -como experiencia personal- no se mide, ni se evalúa, se goza. Resumiendo: si gozas no tendrás cabeza para contar.

Y sin más les tengo que dejar, he quedado para cenar… Ya les contaré, que esto del escribir tiene su aquel… Con-Sex.

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YennyRivero