Violencia de género: conceptos básicos que debemos saber.

Estoy inmersa en un curso para ser técnico en Violencia de Género, pero no hay que estar metida en el tema para sensibilizarse. Solo mirar a tu alrededor. Poner las noticias para ser conscientes de lo dramático de la situación.

Voy a escribir un post sencillo, de conceptos básicos sobre la violencia machista. Digo sencillo, porque ya hay especialistas con más conocimiento que una, que ya lo tratan en profundidad.

Definición: La violencia de género hace referencia a las agresiones físicas, psicológicas, sexuales o de otra índole contra las mujeres, siendo utilizadas como instrumento para mantener la discriminación, la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre ellas.

Es una violencia que pone en peligro lo básico del ser humano: la libertad, la integridad física y la estabilidad emocional.

¿Por qué existe el maltrato a las mujeres?

Viene determinada en gran medida por factores culturales y educacionales, basados en un sistema de valores que atribuye una superioridad a los hombres sobre las mujeres y en la violencia como método eficaz para la resolución de conflictos.

Señales de alarma que haz de observar en un posible maltratador

  1. Intrusión: quiere saber constantemente dónde estás, con quién y por qué. Se puede confundir con interés pero son signos de desconfianza y sospecha.
  2. Celos: acusa de flirteos, ropa que usas, maquillaje, horas de salida…
  3. Posesión: le hace saber que es suya y de nadie más. Que su amor es único, que si no es así dejará de “amarla”.
  4. Humor: cambio de humor brusco. Pasa de estar cariñoso a enfadado sin causa aparente. Esto desconcierta a la mujer.
  5. Aislamiento: solo quiere que estén los dos solos separándola de su familia y amigxs. Lo que busca es cortar todo lazo para que, cuando lo necesite, no puedan ayudarla.
  6. Insultos/gritos: descalifica, ridiculiza afectando a su autoestima y creando inseguridades. Lo más grave es que, generalmente, la víctima llega al punto de creérselo y asume que es culpable de la situación.
  7. Amenazas: continuamente el maltratador amenaza con abandonarla e incluso llega a las agresiones físicas. Cuando se llega a la violencia física, puede pasar a amenazas de suicidio o quitarle la vida.
  8. Etapa de arrepentimiento, de calma, de luna de miel: minimiza los hechos, buscará justificación, pedirá perdón, jurará que no volverá a ocurrir, incluso aparece con regalos.

Advertencia: el maltrato psicológico no siempre conlleva el posterior maltrato físico. El maltrato físico SIEMPRE precede al maltrato psicológico, y este último, es mucho más común y con peores consecuencias.

¿Cómo se siente una mujer maltratada?

Debido a todas las agresiones sufridas su mente se “lesiona” y no es capaz de interpretar lo que está ocurriendo. Su realidad la establece el agresor, llegando incluso a ver las vejaciones como algo natural. En resumen: percibe una realidad deformada bajo el prisma del dolor, agotamiento, escasa autoestima, inseguridad y culpabilidad.

¿Cómo salir del maltrato?

DENUNCIAR. En la policía, centro de salud, e incluso acudir a un amigx. Lo importante es ponerlo en conocimiento para que se inicie el protocolo de protección y poder iniciar una nueva vida.

¿Cómo acabar con el maltrato?

Lo fundamental, lo necesario, lo básico es crear conciencia social con una educación integral. Enseñar a valorar y respetar desde edades tempranas a la mujer, educando en la igualdad. Formando al profesorado, a profesionales vinculados (abogados, policías, profesionales de la salud…) Cuidar la información en los medios de comunicación. Por supuesto, en un marco legislativo con las actuaciones pertinentes: protección de las víctimas, sanciones a los agresores, agilización de los procedimientos judiciales…

Termino el post y pienso en algo tan simple como “el vil dinero”. La importancia de destinar recursos para evitar que los jóvenes no reproduzcan modelos de adultos y evitar que esta lacra social siga pasando de generación en generación. Con-Sex

Su arte me llevó al orgasmo

Su mirada me dio alas… Y todo quedó en un sueño. Sus manos crean arte y eso me enganchó. Lía cigarros. Mientras preparó uno, yo lubricaba. ¡Esa destreza! Luego sacó su lengua para sellar el papel. Ahí gemí. Fue inevitable y la gente de la cafetería se incomodó de tanta verdad. Pasa el tiempo. Sigo soñando.

Cuanto más intenso sea tu deseo y tu energía sexual, más fácil te resultará tener un orgasmo.

El evento transcurrió sin novedades. “Te presento a…” muack, muack… “¡Cuánto tiempo sin verte!” Bla, bla, bla… Mi mente en su lengua. “Descansa querida, te espera un largo recorrido”. Salimos antes de que terminara el ponente. Caminamos por un parque: palmeras, luna y silencio. Es de pocas palabras. Abre su furgoneta. Pasa el tiempo. Sigo soñando.

Para llegar al placer necesitamos un estado mental abierto y relajado.

“Espacio” murmuro, y mi boca se acerca a la suya: “dame tu lengua”, le ordeno. La lamo, la muerdo y la trago. Él saliva y ya su boca es mía. Mi mano baja lentamente… Botones en el vaquero… Sonrisa inmediata. Toco su miembro que intenta escapar buscándome, sale una gota seminal. Se abandona. Pasa el tiempo. Sigo soñando.

Manejar el deseo propio y ajeno con arte requiere práctica, conexión y comunicación.

Me pesan los párpados. Me quito el pantalón. Abro mis piernas y me siento encima de él. Se introduce a placer, total, alcanza cada rincón, cada pliegue. Perfecta penetración. Hace arte. Me abandono. Pasa el tiempo. Sigo soñando.

Nadie puede “darte” un orgasmo. Tienes que provocarlo tú mism@.

Olas de azul turquesa se van acumulando en mi garganta. Mi sexo crece, se dilata. Doblo el cuello hasta acurrucarme en su hombro. Sigue llenando cada centímetro de mi vagina. Sus dedos de liar cigarros juegan con mis líquidos. Me despierto en un espasmo de placer y miedo. El tiempo se ha parado.
Los taoístas creen que la vagina y la garganta están conectadas, por eso es más fácil extender tu orgasmo si expresas tu placer a través de la voz.
Ahogo un grito… El arte de la espera… Con-Sex. 

Relaciones y móvil: el buen uso a la tecla

Estoy empezando a desarrollar un trastorno. Bueno, llevo un tiempo con ello pero ahora se ha agudizado, es más irritante y persistente. Telenofobia: miedo a hablar por teléfono. En mi defensa he de decir que siempre ando en mi mundo, salgo de él solo para algo importante o con sentido. Esta introducción viene por un dato que me llamó poderosamente la atención, tanto por dramática como por irreal: el 95 % de las parejas rompen a causa del smartphone. Es evidente que una relación no rompe porque a un@ no le cojan el móvil, o por ver el mensaje de “otr@ posible” en él. “La cosa” se acaba por falta de afecto, desconfianza, poca comunicación, desgaste… Sigo leyendo el artículo y más datos: el 65% de las parejas se iniciaron a través de las redes o aplicaciones. ¿Realmente dependemos tanto de las ventanas internautas? ¿Hemos cambiado los códigos de cortejo? ¿Conocer a alguien se ha convertido en automarketing?

Paciente: Estoy cansada de mi vida amorosa. Solo desean un aquí te pillo, aquí te follo.

Yo: ¿Cuánto tiempo lleva ocurriendo esta situación?

Paciente: Hace dos años que me separé, la casa, los niños, el trabajo, estrés y más estrés. Solo me queda tiempo para conectarme una hora a face por la noche.

Yo: Deduzco que “tus relaciones amorosas” surgen por esta vía.

Paciente: Sí, y todos van a lo mismo.

Ella no tiene un problema con los hombres. Ella lo que tiene es un error en la mirada. Si deseas una historia sincera no caigas en “prototipos de personas”. Con todos mis respetos y cariño a l@s cazadores de face y demás redes.

Así que no creo que las nuevas formas de comunicación vía redes sociales hayan cambiado las relaciones. Estas se ven alteradas porque nosotros no desarrollamos mecanismos de adaptación. Me explico. Que importa donde conociste a esa persona, si fue por tinder, face o presentación de un libro, lo que realmente cuenta es el proceso posterior. En definitiva, explicar, mostrar, detallar, comunicar, sugerir, delinear… la unión que deseas.

Ese si es un tema delicado: la transparencia, la coherencia y la conciencia. Las trinidades subyacentes para la buena marcha en cuestiones amatorias, según mi opinión, claro.

Transparencia: ser honest@ con lo que sientes.

Coherencia: no vendas lo que no tienes.

Conciencia: aclárate tú antes de entrar en otras vidas.

Concluyo, pues, que una relación no rompe por un smartphone sino por “las teclas” que usas en ella. Y no importa de “donde salió” sino “el cómo estará” en tu vida.

Yo seguiré con mi telenofobia pero abierta a crear espacios en miradas… Con- Sex.

“no quiero que te conviertas en el hombre de mi vida

tan sólo que esta noche me ayudes

a calmar la soledad de este cuerpo,

que tus besos abundosos se apiaden de mi amargura,

que penetres en mi piel,

que reboces el vacío de esta estancia

y que no cese hasta mañana el brío de esas caricias…” Tina Suárez

foto vía: es.fotolia.com

Cosas que necesitas para sentir

Este fin de semana ha sido intenso, de esos que no paras de hablar de sexo. Sí, solo de hablar. Dos momentos me dejaron pensativa. El primero, por su crudeza: “Yenny, tengo el coño en carne viva”. Ante tal gravedad y sutileza del comentario la mandé al ginecólogo. El segundo, por su ternura: “Yenny, ya no deseo como antes a mi chico pero lo quiero mogollón. Se me está retirando el período y no lo llevo bien”. Me dieron ganas de abrazarla por lo desamparada que la vi. Pero no, mis muestras de cariño las suelo controlar y no quería confundirla más. Buscaba a la terapeuta.

Cosas que necesitas para sentir:

  1. Una de las formas más directas para aumentar tu deseo es estimular nuestro órgano sexual más importante: el cerebro.
  2. Muchas mujeres sienten culpa, vergüenza de fantasear. No las han enseñado a dejar que su imaginación sea libre. ¡Y la mía que se desparrama! Ahora estoy con escritor, pintor, realizador y cámara. Así soy yo: mente abierta y artista.
  3. No caigas en la rutina. El largo recorrido no apaga el erotismo, lo que lo anula es la monotonía, el “ahora toca”. Por muy bien que te vaya con tu técnica amatoria, renueva posturas, posiciones, intensidades, registros. Móntatelo en el ascensor, y lo digo en serio, al botón de parado funciona genial. Queda con la otra parte en un sitio totalmente nuevo, como si fuera un/a extrañ@, incluso caracterícense, no veas el morbo y juego que da. Pero sobre todo no dejes que “todo siga igual”. El cambio es lubricante.
  4. Cuídate. El estrés anula el deseo. El estrés agota física y emocionalmente. La sabiduría de los antiguos taoístas hablaba del equilibrio entre el dar y el recibir. Así que “recíbete”. Tómate tu tiempo. Elabora una lista de lo que alimenta tu deseo: leer, un masaje, baño caliente, caminar con las bolas chinas, ver porno mientras ordenas tu mente (a mí me funciona), hacerte fotos con ropa sensual, comer con las manos, bailar descalza… El taoísmo también nos enseña que la energía sexual puede incrementar nuestra energía principal.
  5. Tres veces al día pensar en verde. El deseo llama al deseo. Ponte la alarma en el móvil y cuando suene, donde estés, chispazo en verde: el momento cuando te pasó la lengua por el clítoris antes de mirarte desde abajo, o cuando pusiste tus manos en su miembro mientras hablaba por teléfono, o ese instante de pezones erectos llenos de su saliva… Haz tu archivo. Ya sabes, tres veces al día pensar en verde. El deseo llama al deseo.

Les tengo que dejar, acabo de recibir mensaje del pintor, quizás mis fantasías pasen a deseo y de deseo a realidad. Quizás… Con- Sex.

Relato erótico: sus ojos verdes

Escribo plácidamente en una terraza. Quito plácidamente. Sus ojos verdes golpean mi libido. Hoy me levanté sofocada, alterada. Necesitaba horizonte o letras. Opté por lo segundo. Se acerca y agradece mi vuelta a su rincón. “¿Lo de siempre?”. “Sí, con azúcar moreno”. Tiene espalda ancha y culo prieto. Empiezo a salivar. Tengo esa cualidad: mis papilas gustativas no solo se despiertan con alimento. ¿O sí? Alimento para el alma, le daba yo. Sonrío al ver mi estado de excitación. Camina hacia la mesa con el té y yo me centro en su triángulo pubiano. En segundos sentí su grosor en mi boca, suave y dulce. “¿Dos sobres de azúcar? “No, uno por favor”. “Le he traído agua a Greta” (mi perra). Ese gesto tierno hizo mella: “Empotrarte contra el mostrador de tarta, quiero”. Vuelvo en mí. “Gracias, estás en todo”. Gira y desaparece entre las mesas.

¿Es posible este deseo desbordante sin que se manifieste en el exterior? Sensaciones que debo poner en orden. ¿Qué me está pasando? No hay preámbulos. ¿Cómo se llamará? “Gritar su nombre en el vaivén de mi excitación. Sentir que forma parte de mi placer. Comprender mi mapa, el punto exacto, entrar por mis nalgas con sus manos y pararse en mis pliegues. Morder su boca”. Tiene labios carnosos, jugosos, de esos para encontrar mares.

Temo que me descubra. Sin darme cuenta mi mirada se ha clavado en su contorno. No es alto y eso me frena. Lo “querré” siempre en horizontal. Soy de buscar soluciones.

Instintivamente cruzo las piernas y ese movimiento me hace tomar conciencia de lo mojada que estoy. Me ruborizo. Él lo nota y se turba. “¿Qué ganas de librar para coger la piragua y perderme?”. “Qué momento Pocahontas” le suelto entre risas. “¿Eres gilipollas Yenny? ¿Qué chorrada acabas de decir?” Es por culpa de mi mente. Está en otro lugar. Sus manos acarician mis pechos, sin prisas, libres. – Libre te quiero, como arroyo que brinca, de peña en peña, pero no mía- Agustín García Calvo. “¿Te gusta el mar?”. “No puedo vivir sin horizonte azul”.  Ando finita, pienso. De repente abro mis piernas en busca de oxígeno. “Líbame, cariño mío. Que tu lengua se obsesione con mi orgasmo”. Cierro los ojos, acaricio su pelo en busca de mis gemidos. “¿Estás bien? “Perdona, cuando sale el sol pongo todos mis sentidos para disfrutarlo” .  “Se me hace tarde ¿cuánto es?

Camino sintiendo su mirada, esos ojos verdes que me han hecho fantasear.

Fantasías sexuales: “Conjunto de ideas e imágenes mentales de tipo erótico con las que una persona construye una historia que le lleva a la excitación sexual”.

Tengo tres esquinas que nadie me llena… Con- Sex.