Orgasmos y maneras.

Un orgasmo es como una relación: no hay dos iguales. Existen tantas maneras de llegar al orgasmo como formas de andar. ¡Qué tontería de comparación! Pero es que últimamente ando investigando esta fórmula: dar pasos igual a como te mueves en la cama. Me explico. El orgasmo ha de venirte de forma natural, como el caminar… Movimiento…

Hoy voy a tratar sobre los orgasmos y sus variedades a través de las experiencias contadas en talleres, charlas y consulta. ¿Te identificas con alguna?

  1. “Llego al orgasmo de manera fácil, solo tienen que hacer presión en el clítoris de forma continuada. Soy totalmente clitoriana”.

La forma más sencilla de llegar a un orgasmo es con la estimulación del clítoris. Es el órgano con más terminaciones nerviosas (unas ocho mil, el doble que el pene 😉 ) y solo destinado al placer. Por lo tanto es muy común el caso anterior.

  1. “Yo muchas veces llegué a preguntarme si tenía orgasmos. Sentía gusto pero no era la explosión de la que me hablaban. Ahora cuando vives el primero lo sabes, no se confunde”.

No es de extrañar que la comparativa entre juego: siento una ola de fuego que me invade, es algo tan intenso que me confundo con el cosmos, me falta el aire y levito… Frente a esto uno piensa: “pues el mío no es para tanto”. El caso es que si nos has sentido contracciones, una sensación de plenitud, de descarga, de “uff que bien me he quedado”, quizás debas revisar tu capacidad orgásmica.

  1. “En mí se dan dos tipos de orgasmo. Y no me refiero a lo que viene en los libros: clitorial y vaginal. Me refiero a los orgasmos técnicos y los orgasmos sentidos. Los primeros son en plan descargas, cortitos, pero que te dejan bien. Los segundos son de un placer más prolongado, suelen ser con pareja, después de mucho juego. Hay una complicidad. Es tan intenso que luego no deseo que me toquen”.

Creo conveniente tratar el mal llamado orgasmo vaginal (tema que he tratado en varios post). Lo que vemos del clítoris es la punta del iceberg ya que posee un bulbo y raíces que se introduce en la vagina. Por ello muchas mujeres “siente orgasmos vaginales” debido a la estimulación de la raíz del clítoris. Sencillo.

  1. “Es fundamental y necesario que me toquen el ano. Comprobé que me pongo a mil cuando lo estimulan ya sea con los dedos, vibrador o lengua”.

Es un tema muy común y de cierto reparo al comentar, por lo mal considerado que está la vía anal. Y nada más lejos, la zona final de la columna, ese punto nada oscuro, posee mucha sensibilidad. Si eres de l@s afortunad@s derriba pudores y disfruta.

  1. “Eyaculo al venirme. No siempre, tengo que estar muy excitada y que me toquen el punto G. Al principio lo pasaba fatal pero ya aviso y lo llevo mejor”.

La eyaculación femenina se denomina squirt. Las responsables son las glándulas de Skene, que se sitúan en la pared anterior de la vagina, alrededor del orificio externo de la uretra (muy cerca del punto G). El líquido expulsado por la uretra es una mezcla de glucosa, fructosa y fosfata ácida prostática. Es incoloro, inodoro y no mancha. Aviso: no hay que obsesionarse ni cuando sale, ni cuando no sale. No cambia tu placer por ello.

  1. “El orgasmo lo descubrí haciendo abdominales. Era jovencita y llevaba como 30 repeticiones cuando empecé a notar un hormigueo que fue creciendo hasta que llegaron las contracciones en toda la zona inferior”.

Tener un orgasmo mientras haces ejercicios se llama coregasm. Al hacer deporte se produce endorfinas y dopaminas (necesarias para un orgasmo) esto sumado a la tensión de abdomen y piernas da una estimulación indirecta del clítoris ¿A qué ahora ves los abdominales de otra manera?

  1. “Soy multiorgásmica. Puedo llegar a tener de 3 a 6, pero siempre en la misma postura. Yo encima con penetración y acariciándome el clítoris. Al principio empiezo casi sentada para luego quedarme acostada sobre él frotando pubis con pubis”.

El santo grial, lo deseado, lo perseguido, ser multiorgasmic@. A veces me desespera ese concepto competitivo en la sexualidad. Si es de forma natural, genial. Muchas mujeres tienen esa capacidad porque permiten la estimulación después del primero, otras a pesar de tener toda la zona irrigada de sangre, que facilita la consecución de un segundo, solo desean relajarse (mirar caso 3). Haz lo que te pida el cuerpo y no te obsesiones.

  1. “Pierdo mucha la concentración y me cuesta el orgasmo. Solo llego con oral porque cierro los ojos y me relajo. A veces, creen que me duermo y todo. Ni hago ruido al respirar por miedo a que cambie el ritmo”.

Esa necesidad de centrarse en “tu punto” puede llegar a crear “angustia de anticipación”. Si no te acarrea problemas a ti y a tu pareja, adelante. Si observas que no te relajas, que estás muy pendiente, que los ruidos te condicionan… es aconsejable moldear tus formas “de llegar”. Comienza por practicar diferentes tipos de autoestimulación combinado con su lengua. No lo dejes todo a una lamida externa.

  1. “A mí que me toque el clítoris me desagrada. Me pongo tensa. Será que es muy sensible. Así que solo permito roces por encima de la ropa interior. Llego por medio de la penetración. Suena raro, lo sé”.

He dejado este caso al final para dejar constancia de que en la sexualidad no hay nada escrito. Que no existe la palabra normal o rara. Las zonas erógenas están para modificarlas. Cada uno construye su sentir solo con la base del respeto y punto.

Hasta aquí el post de hoy. Mis manos se mueven rápidamente por las teclas. Manos ágiles, rápidas, manos que piensan en orgasmos… Cada orgasmo tiene sabor propio. A la espera de nuevas texturas. Con-Sex.


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YennyRivero