Fantasías sexuales, el poder de tu mente

Él es mi fantasía, dícese de situación que provoca excitación pero sin posibilidad o necesidad de ejecutar. En mi caso, posibilidad. Vive en divina armonía con su pareja. Así que mi mente vuela sin ningún tipo de medida. El caso es que él lo sabe y cuando nos vemos nos reímos con el tema. Sí, entre dos personas puede existir amistad por parte de los dos y deseo por parte de uno. Es saberlo llevar, me pone cachonda, no es el hombre de mi vida. La gente abusa del drama e intensidad.

Las 11:30 de la noche, estamos a 38ºC en octubre, caen gotas de sudor por mi espalda. Lo tengo enfrente de mí, desnudo, veo su tatuaje y abro mis piernas para que observe mi humedad. Se agarra su miembro y me apunta. No quiero que me toque. No con este calor. Mis dedos dibujan círculos en una vulva hinchada. Nuestros ojos se clavan en la respiración acompasada, unísona… Pezones rosados y erectos. Pensar en su lengua jugando con ellos acelera procesos, paso de la excitación a meseta. Solo un gemido suyo bastará para mi orgasmo. Semen caliente en la sabana. Lo insulto entre espasmos. Abro los ojos y sonrío. Otra que le dedico.

¿Cuáles son las fantasías más comunes en las mujeres?

Estoy con mi jefe. Llevo falda y tacones. Él es rapado y viste chaqueta. Me pide que vaya urgente a su despacho. Está casado. Lo que me pone es su gana de tenerme. Esa falta de control. Ese deseo sin límites. Me tumba sobre la mesa y sin quitarme las bragas, haciéndola a un lado, me hace un oral fantástico.

Diferencia entre el escudo imaginario y el acto de ejecutar. No pensamos llevarlo a la práctica. Realidad y fantasía no se dan de la mano. No le tengas miedo a tu sexualidad, conócela.

Me ducho en un spa y entra varios hombres, todos llevan toallas, se sientan abriendo las piernas, veo sus penes flácidos pero gruesos. Yo me enjabono suave, parándome en mis pechos, les doy la espalda hasta que me masturbo descaradamente.

Las fantasías sexuales no son inapropiadas, son un proceso natural que ayuda a mejorar nuestra sexualidad. El poder de la mente hace que te lubriques y te “erectes”. Fantasea pues con “tus momentos” hasta que llegues al orgasmo. Fantasías usadas, reutilizadas, fantasías recicladas.

Sentada en la mesa nos comemos la tarta que ella hace tan rica. Es una compañera de universidad. Empezamos con risas, nos tiramos merengue por la cara y caemos al sillón. Me lame la cara y de ahí pasa a un beso. Me agito y ella me tranquiliza. ¡Es tan suave su sexo!

Las fantasías no vienen más a la mente por falta de actividad. Todo lo contario como afirma Pere Estupinyá en su libro, S=EX2: “Las personas con más fantasías son las que más sexo tienen”.

Cierro los ojos y siento sus dedos de liar cigarros bajar por la columna hasta encontrarse con su lengua. Me gusta verlo de rodillas.

Conclusión: no dejen de fantasear y más en los tiempos que corren… Alas para tus ganas. Con-Sex.

Obra: Rosetti


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YennyRivero