Ellos me salvaron. Lista de mis libros eróticos.

Siempre he tenido la sangre caliente. Eso es así. Si le añadimos una educación tradicional y represora, se pueden imaginar mi mente como volaba. Mi refugio: los libros. Literatura erótica, dícese del género literario en el cual los textos se relacionan, directa o indirectamente, con el erotismo y el sexo. Si vamos a hablar de libros y sexo la lista puede ser interminable, por ello me he centrado en los clásicos, aquellos que “aparecieron” en mi vida para rescatarme. Espero que la elección sea de su agrado. “Trópico de Cáncer” de Henry Miller. Empezaré con la primera novela erótica que cayó en mis manos cuando tenía 16 años. Todavía recuerdo leerla a escondidas, como si fuera algo prohibido. Llegué a saberme párrafos de memoria y las hojas desgastadas se soltaron. Ya pueden intuir el amor que sentía por sus líneas. Publicada por primera vez en París en 1934, debido a la censura no vio la luz en Estados Unidos hasta 1961. Considerada por parte de la crítica como la mejor de sus obras. Adidas Ultra Boost Homme Pas Cher Esta obra narra la vida del autor en París en los años previos a la segunda guerra mundial. Nos encontramos, por una parte, una vida bohemia (marcada por las experiencias sexuales y el alcohol) y por otra, las reflexiones acerca de la situación del ser humano individual de un mundo en crisis. Por la noche, cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. ¡Oh, Tania! ¿Dónde estará ahora aquel cálido coño tuyo, aquellas gruesas y pesadas ligas, aquellos muslos suaves y turgentes? Tengo una empalmada de quince centímetros. Voy a alisarte todas las arrugas del coño, Tania, hinchado de semen. “El amante de Lady Chatterley” de D.H. Lawrence (1928). Adidas Ultra Boost Pas Cher De esta novela me atrapó el deseo, ese deseo que renace cuando creías que no había posibilidades. Siempre hay lugar para el placer. Está considerado como una de las obras maestras de la literatura erótica de la Edad Moderna. Existen tres versiones de Lady Chatterley, un libro que siempre ha estado rodeado por un aura de escándalo. La tercera, la definitiva y la mejor de las tres, según críticos, no se publicó completa hasta 1960. Inválido de guerra, Sir Clifford Chatterley y su esposa Connie llevan una existencia acomodada, aparentemente plácida, rodeada de los placeres burgueses de las reuniones sociales. Connie, sin embargo, no puede evitar sentir un vacío. Llega a su vida Mellors, el guardabosque de la mansión familiar, que le devolverá sus ganas de piel. «Su voluntad parecía haberla abandonado por completo. Entonces algo despertó en ella. Mientras él la penetraba, surgió una sensación extraña y emocionante en forma de descargas intensas como campanadas…». Pauline Reage escribiría en 1954 “Historia de O”, un libro de gran intensidad erótica y de sensualidad. Sería llevada al cine en 1975. Tarea pendiente, porque nunca pude terminarlo, por la perfecta descripción de sus escenas. Debido a motivos personales; los momentos de violencia, aunque sean consensuadas no son de mi agrado. Ahora lectura totalmente recomendable. Historia de O: narra la iniciación de una joven llamada O, en una peculiar forma de esclavitud sexual, que pronto se asoció al sadomasoquismo. Incitada por René, su amante, O se somete a diversas pruebas que la internan poco a poco en un mundo en que se unen íntimamente dolor y placer, castigo y alivio. Sus estremecedoras vivencias, mientras indagan en los límites del alma humana, sentaron las bases de un nuevo erotismo. Acheter Yeezy Boost 350 Pero nada le ayudaba tanto como el silencio, excepto las cadenas. Las cadenas y el silencio, que hubieran debido atarla al fondo de sí misma, ahogarla, estrangularla, por el contrario la liberaban. […] Le explicaron que siempre sería así mientras estuviera en aquel castillo, que vería el rostro de los que la violarían y atormentarían, pero nunca de noche, y que jamás sabría quiénes serían los responsables de lo peor. “Emmanuelle” de Emmanuelle Arsan. Esta mujer y su sillón de mimbre me engancharon desde la primera línea. Su forma de disfrutar, de gozar sin tabúes, para mí era impensable. Lo prohibido. Escrita en 1959, durante años ha sido considerado como un libro escandaloso, si bien hoy es un clásico de la novela erótica. Fue adaptada al cine en 1974. Contiene todo el espíritu de liberación sexual e independencia de la época. Animada por su esposo, será iniciada en la práctica de una sexualidad mucho más profunda, más allá de una simple liberación, guiada por un “maestro” en las artes amatorias, un hombre maduro; el italiano Mario. Con él aprenderá a materializar sus fantasías sexuales más secretas. Cuando la mano que le recorría el bajo vientre se hubo saciado de proporciones, obligó a los muslos a separarse un poco más; la falda enroscada alrededor de las rodillas les estorbaba: acabaron cediendo, sin embargo, abriéndose todo lo que podían. La mano tomó en su cuenco el sexo caliente y mojado, acariciándolo como para apaciguarlo, sin prisas, con un movimiento que seguía los pliegues de los labios, introduciéndose —primero ligeramente— entre ellos, para pasar después al clítoris prominente y reposar finalmente sobre los rizos espesos del pubis. “El amante” de Marguerite Duras. Es una narración autobiográfica que introduce al lector en el cuerpo y la mente de la protagonista. Ha sido traducida a 43 idiomas. De esos libros que no puedes dejar de leer, quizás por saber que es autobiográfico o por la sencillez, que no por ella pierde calidad su narrativa. Todo pasa de manera intensa. Te hace sentir en tu piel el arte del “amante”. Es la historia de amor, pasión, entre una adolescente de quince años y un rico comerciante chino de veintiséis. Historia que arrastra a su familia y que, de pronto, la hizo madurar. Le pregunto si es normal estar tan tristes como estamos. Dice que es debido a que hemos hecho el amor durante el día, en el momento álgido del calor. Dice que después siempre es terrible. Sonríe. Dice: tanto si se ama como si no se ama, siempre es terrible. “Cartas eróticas” de James Joyce. Más allá de las obras mundialmente conocidas de James Joyce, como Ulises, también mantuvo una relación epistolar con su esposa Nora .En esas cartas, el autor muestra su lado erótico con palabras altamente subidas de tono, llenas de complicidad y con una fuerte carga de lujuria y perversión, que hizo que sus descendientes las mantuvieran ocultas hasta hace pocos años, cuando vieron la luz al ser publicadas. Las palabras atrapan, eso lo sé, por ello un libro de cartas sabía que me iba a seducir. De un tono verdaderamente alto, es imposible mantenerse intacto después de leer un capítulo de este libro. Dices que a la vuelta me vas a chupar y quieres que lama tu sexo, pequeña pícara depravada. Espero que alguna vez me sorprendas durmiendo vestido, me asaltes con un destello de puta en tus soñolientos ojos, me desabroches con suavidad, botón por botón en el vuelo de mi trusa, y saques gentilmente la gruesa fusta de tu amante, la escondas en tu boca húmeda y la mames hasta que dura y erectísima acabe en tu boca. “Delta de Venus” de Anais Nin. Delta de Venus es un libro compuesto por pequeñas historias, en ellas, Nin escribía relatos eróticos para un comprador privado. Le pedía escenas de sexo explícito, algo que no se publicaba en aquella época, y que era solo para sus ojos y placeres privados. Dibuja para él, y para ella misma, una serie de personajes femeninos que contienen el ideario de la propia escritora y del mundo en el que vivía. Mujeres libres, mujeres que ardían en el fuego de pasiones. Leí primero sus diarios, los diarios de Anais Nin, es decir me atrapó ella como persona, y luego llegué a Delta de Venus. Su narrativa es explícita, directa, sexo en estado puro. Abandonada a sí misma, la obsesionaban los recuerdos de las manos sobre su cuerpo. Ahora, bajo su brazo, sentía una que se deslizaba hacia su cintura. Se acordó de Martínez, de su manera de abrirle el sexo como si fuera un capullo, de cómo los aleteos de su rápida lengua cubrían la distancia que mediaba entre el vello púbico y las nalgas, terminando en el hoyuelo al final de la espalda. Hasta aquí mi selección, completamente convencida de que ni por asomo están todos, pero mi intención no es cansarles con mis lecturas, sino que ustedes aporten las vuestras. ¿Qué libros eróticos te marcaron? Con-Sex.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

YennyRivero