Derribando mitos viriles o virales.

El otro día me vine arriba, volví a creer en el amor a primera vista. Apareció él en mi perfil de twitter, “pollón 69” jajaja Bromas aparte, me quedé asombrada por las respuestas que suscitó dicho comentario en mis redes sociales. ¿Todavía queda tanto por hacer en el imaginario masculino? ¡Cuánta envidia a un formato grande, ande o no ande! Hoy vamos a derribar mitos viriles o virales.

  1. “Unos genitales demasiado grandes o demasiado pequeños pueden dificultar una relación sexual o impedir el acoplamiento”. Con tal afirmación no sé por dónde empezar. Primero, relación sexual no se reduce a coito. Segundo, la vagina de la mujer se adapta perfectamente si está “trabajada” (llámese deseada, excitada y lubricada). Y tercero, para “el grande”, hay formas de empujar, y para “el pequeño” formas de jugar (un micro pene, 7 cm en erección).
  2. “La erección es señal de buena salud”. Ole y ole con un par. Dejando a un lado enfermedades como cardiopatías, diabetes, tensión… hemos de saber que nuestro sexo se adapta a nuestra línea vital. Me explico. No es lo mismo una erección ventiañera que a los cincuenta. El pene es cuerpo cavernoso y esponjoso que se llena de sangre. Y a más edad más dificultad en la circulación. Dato que no nos debe asustar sino aceptar. La sexualidad debe ser liberadora. Así que si la rigidez es de vaivén, respira y echa su aliento entre las piernas. Respira y haz que tus manos encuentren gestos cómplices. Respira y lubrica con tu boca entrando en su mente.
  3. Consulta vía facebook: “Hola Yenny. Me siento fatal y por eso te escribo. Antes podía follar hasta cuatro veces al día y ahora me paso días sin ganas. Y es que follar por follar ya no me apetece. También creo que me influyó mi último rollo me dijo que la tenía gorda”. Erotismo proviene de Eros, dios del amor. Esa faceta que diferencia al ser humano del animal, de entregarse al placer con mente y cuerpo, dejando a un lado el fin exclusivamente reproductivo o de desahogo libidinoso (aclaración: no descarto sexo por sexo con matices de colores). Y, por otra parte, nada más erótico que el pene deseado. Eso es así.
  4. Para finalizar, anécdota personal: yo descubrí mi punto G gracias a un pene. Dicho así parece que fue fruto de un estudio. Me refiero que en las artes amatorias cuenta más el deseo de conocer que el tamaño del “investigador”.

Ese deseo que te desgarra

Esa primera gota que te calma

Ese calor entrando en tus entrañas

Esa mirada que no calla… Con-Sex.

 


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YennyRivero