Cuando lubricar no es necesidad sino forma de vida

Yenny me gustaría desaparecer en carnavales ¿te vienes? Yo: sol, mar, silencios, libros, escribir y mi perra… Mis condiciones.  Me atrae. Mucho. Pero no a nivel sexual. Tiene una cultura exquisita. Una forma de teorizar nada simple. En la práctica se me pierde un poco. Contradicciones muy respetables pero no las quiero para mí. Lubricar. Esa palabra me persigue hace tiempo. De eso que no hay conversación que no surja. Lubricar igual a fluir. A veces hay que empujar para entrar. No que chirríe. Eso no, pero ir abriendo.  Untar, adornar, acompañar. Dicen que con la edad el sexo pasa de ser genital a complicidad con caricias, besos, expansión… Yo siempre he concebido el sexo de forma cósmica. Me explico. En un beso puedo tocar el cielo. Nunca he pensado que la penetración era el fin. Mis parejas no han tenido la presión de cumplir. El otro día alguien hablaba del empoderamiento sexual. También escuché sobre arquitecto de emociones ¿realmente es necesario complicarlo todo? Lubricar. Tengo otro amigo urólogo que cada vez que dice “te dejo, entro en quirófano” lubrico. Sencillo. Cada uno tiene sus fetiches.

Hoy vamos a hablar de lubricantes. Cuando una mujer se excita la sangre se concentra en las paredes de la vagina (lo mismo que ocurre en el pene) haciendo que las glándulas de Bartolino suelten un líquido traslúcido.  Y esto de los lubricantes viene de tiempo atrás. Tanto hombres y mujeres usaban  líquidos, mezclas y aceites para favorecer las relaciones sexuales. No hay nada nuevo amig@.  Pero sí transformación, porque debes saber que en el mercado te puedes encontrar muchos tipos: están los de base de agua, que no rompen los preservativos y suele respetar la flora vaginal sin provocar infecciones; en base a aceite, más untuoso pero con peligros en la rotura del preservativo y posibles alergias. Efecto frío/calor, para aumentar sensaciones y juego; 2 en 1, que actúa como gel de masaje y como lubricante; de silicona, más densos, ideales para penetración anal; con sabores, para abrir el apetito (no solo de la penetración vive el lubricante, dale oral); de marihuana para un animar el viaje (perdón por el chiste fácil); con estrógenos adecuados en la menopausia, y podemos seguir con la lista, ya que el mercado del lubricante está en auge. Lo dicho: fluir.

Consejos lubricadores:

  1. Si es la primera vez que vas a utilizar lubricante móntatelo primero a solas, tanto para posibles rechazos, como para hacerte a su textura y deslizamiento. A la mente me vino una vez con varón que no le gustó tal menester y la cosa quedó “hasta aquí llegamos”. Nunca fue tan triste una ducha solitaria jajaja.
  2. Otra cuestión a tener en cuenta es el rastro, es cierto que en noche de pasión las sábanas toman huella, pero si es en hotel algunos lubricantes dejan más que huellas. Nada que no se quite con un buen jabón, que no te cobren el precio del juego de cama.
  3. Mirar fecha de caducidad. Aquí también cuenta, pueden cambiar textura y, por otra parte, producir irritaciones en la piel.
  4. No asocies lubricar externamente con internamente. Es decir, si el ambiente no está “preparado”, porque la rellenes de crema no va a empezar a gemir. El deseo es una fase de la respuesta sexual. Dedicar, mimar, apreciar, valorar… Respirar a uno, es cosa de dos.

Yo seguiré lubricando con mi urólogo y organizando viaje con el teórico interesante. Abrir mentes es también fluir. Cuando lubricar no es una necesidad sino una forma de vida. Con- Sex.


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YennyRivero