Cosas a las que no está dispuesta una mujer valiente

“Hay que ser valiente  para descartar una relación a los 50, porque la soledad está asegurada”  Me atraganté con el gin tonic, me quedé sin aire, me subió toda la sangre a la cabeza y le solté “¿Tú tienes un problema?” Lo de toleta me lo callé, sobre todo para no provocar una reacción demasiado apasionada de su parte. Yo con personas así no gasto energía.

Siguió con su discurso, viniéndose arriba cual profesora de Harvard, “está comprobado que los hombres de 50 se buscan mujeres más jóvenes, y los hombres jóvenes no se fijan en una mujer de 50, vamos como tú”. Aquí  me salió una sonrisa cual gato en Alicia en el País de las Maravillas “¡¿Que hombres más jóvenes no se fijan en mujeres de 50?! Andas despistada mi amor” (léase con acento de telenovela). Pero la cuestión no es esa. No es que crea que una mujer no pueda atraer a una pareja más joven, lo que realmente importa es el valor que tú te das. Y eso te puedo asegurar que no crece porque te líes con un jovencito.

Cosas a las que no está dispuesta una mujer valiente:

  • A seguir en una relación cuando se ha acabado la ilusión solo por comodidad.
  • A ser la opción B sin saber que existe una A. En una orgía todos están informados, eso es lo interesante, todos sabemos a qué jugamos.
  • Al sexo por el sexo. A no ser que sea un sexo fantástico. El sudor para quien se lo gana ;-).
  • A no querer su cuerpo a pesar de todas las evoluciones que le traerá la vida.
  • A no entregarse “sin medidas” sin perder libertad.
  • A tener miedo a la soledad, porque si es elegida, acompaña. Cuando tu vida te compensa no hay vacíos oscuros que rellenar.
  • A elegir el camino fácil para asegurarnos una compañía mendigada.
  • A no sentirme completa aunque tú me faltes.

Hay un hecho muy importante, le dije, después de ponerme en píe con intención de dar por concluida la noche, EL PODER. El poder de elegir, el poder de mandar a la mierda, el poder de que no me importa lo que digan, el poder de citar a Simone de Beauvoir con todas las consecuencias: “Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia”.

  Volví a casa sola, sin angustia ni ansiedades, y menos sintiéndome derrotada. Me esperaba mi perra Greta, un buen libro y un sexo de calidad: mis dedos y sus fantasías. Una piel de terciopelo azul no es fácil de encontrar… No tengo prisa. Con-Sex.


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YennyRivero