Corazón y pezón: bisexualidad

Un hecho en mi vida me ha llevado a reflexionar sobre la orientación sexual. Nunca he sido de cerrar puertas a los instintos, tampoco creo en las modas. O se es heterosexual, homosexual o bisexual. El deseo tiene olores y sabores. El placer si sabe de personas. Y yo solo sé qué nunca la había visto tan feliz. Yo solo sé que si le provoca esa sonrisa la quiero en mi vida. Hoy vamos a hablar de la bisexualidad.

Al tratar sobre la gran desconocida y atacada bisexualidad se corre un riesgo, el riesgo de no ser comprendido, pero no busco ese sentimiento, solo intento exponer una realidad llena de tópicos.

Empecemos pues por las grandes mentiras que encierra este término, que como tal aparece en 1890 en la “literatura biológica”. Como orientación sexual es conocida bien tiempo atrás (griegos, romanos y pongan todas las épocas que quieran).

Sigmund Freud, nos presenta una bisexualidad innata; para él todos los seres humanos son bisexuales al nacer. Por lo tanto la teoría de Freud expresa que la bisexualidad no es una sexualidad, sino una etapa de transición hacia la sexualidad definitiva.

Kinsey defendió su escala en donde las personas se ven atraídas hacía el sexo contrario y hacía el mismo en diferente proporción. En esta escala del 0 al 6, el 0 denota heterosexualidad total, mientras el 6 marcaría homosexualidad total, siendo los números intermedios los grados de atracción de un sexo frente a otro.

Ambas teorías están ya desfasadas, pero siempre es bueno conocer por donde ha evolucionado los estudios, aunque actualmente tampoco es que hayamos progresado mucho.

Definición de la RAE: “dicho de una persona que alterna las prácticas homosexuales con las heterosexuales”.

Definición de todos los colectivos y “entendidos”: “la capacidad de sentir atracción emocional, sexual, romántica y/o física por personas de más de un género y/o sexo no necesariamente de la misma manera ni con la misma intensidad ni en el mismo tiempo”. La palabra “romántica” me chirria en todos los sentidos. Soy más de términos terrenales, que no por ello pierden intensidad: afecto, deseo, amor, atracción, sentir tanto hacía personas de su mismo sexo como del sexo contrario.

“La bisexualidad no es una fase que tiende a quedarse con una opción”, escribe eso, me suelta mientras cogíamos sol en la terraza. La negación bisexual está anclada en la concepción monosexista, o se es heterosexual, o homosexual. Solo existe dos sexualidades posibles, lo demás es confusión, transición, cobardía… Y no, ell@s reivindican su lugar. Y un lugar propio, en donde tod@s no caben. No tod@s somos

bisexuales en potencia. Afirmación incorrecta. Picar en google y que te salga como primer enlace “¿Haz un test y descubre si eres bisexual?”, da muestra de la frivolidad que existe sobre esta orientación sexual.

Así que derribemos estereotipos, mitos, prejuicios sobre la bisexualidad. Hablemos de ella como una opción en sí, opción tan válida y cierta como la heterosexual y homosexual.

No creo en la teoría sin práctica. Si ella está bien todas las piezas encajan. El amor ha entrado en mi casa, hacen una pareja perfecta. Dos mujeres se quieren y se respetan. Y deseo hacerlo visible. La bisexualidad es un hecho. Con-Sex.

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YennyRivero