Relato erótico: sus ojos verdes

Escribo plácidamente en una terraza. Quito plácidamente. Sus ojos verdes golpean mi libido. Hoy me levanté sofocada, alterada. Necesitaba horizonte o letras. Opté por lo segundo. Se acerca y agradece mi vuelta a su rincón. “¿Lo de siempre?”. “Sí, con azúcar moreno”. Tiene espalda ancha y culo prieto. Empiezo a salivar. Tengo esa cualidad: mis papilas gustativas no solo se despiertan con alimento. ¿O sí? Alimento para el alma, le daba yo. Sonrío al ver mi estado de excitación. Camina hacia la mesa con el té y yo me centro en su triángulo pubiano. En segundos sentí su grosor en mi boca, suave y dulce. “¿Dos sobres de azúcar? “No, uno por favor”. “Le he traído agua a Greta” (mi perra). Ese gesto tierno hizo mella: “Empotrarte contra el mostrador de tarta, quiero”. Vuelvo en mí. “Gracias, estás en todo”. Gira y desaparece entre las mesas.

¿Es posible este deseo desbordante sin que se manifieste en el exterior? Sensaciones que debo poner en orden. ¿Qué me está pasando? No hay preámbulos. ¿Cómo se llamará? “Gritar su nombre en el vaivén de mi excitación. Sentir que forma parte de mi placer. Comprender mi mapa, el punto exacto, entrar por mis nalgas con sus manos y pararse en mis pliegues. Morder su boca”. Tiene labios carnosos, jugosos, de esos para encontrar mares.

Temo que me descubra. Sin darme cuenta mi mirada se ha clavado en su contorno. No es alto y eso me frena. Lo “querré” siempre en horizontal. Soy de buscar soluciones.

Instintivamente cruzo las piernas y ese movimiento me hace tomar conciencia de lo mojada que estoy. Me ruborizo. Él lo nota y se turba. “¿Qué ganas de librar para coger la piragua y perderme?”. “Qué momento Pocahontas” le suelto entre risas. “¿Eres gilipollas Yenny? ¿Qué chorrada acabas de decir?” Es por culpa de mi mente. Está en otro lugar. Sus manos acarician mis pechos, sin prisas, libres. – Libre te quiero, como arroyo que brinca, de peña en peña, pero no mía- Agustín García Calvo. “¿Te gusta el mar?”. “No puedo vivir sin horizonte azul”.  Ando finita, pienso. De repente abro mis piernas en busca de oxígeno. “Líbame, cariño mío. Que tu lengua se obsesione con mi orgasmo”. Cierro los ojos, acaricio su pelo en busca de mis gemidos. “¿Estás bien? “Perdona, cuando sale el sol pongo todos mis sentidos para disfrutarlo” .  “Se me hace tarde ¿cuánto es?

Camino sintiendo su mirada, esos ojos verdes que me han hecho fantasear.

Fantasías sexuales: “Conjunto de ideas e imágenes mentales de tipo erótico con las que una persona construye una historia que le lleva a la excitación sexual”.

Tengo tres esquinas que nadie me llena… Con- Sex.


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YennyRivero