En el sexo cada uno se monta su película… Una de porno.

Una de la madrugada. Llego a casa con un puntillo producido por el gin-tonic y la danza contemporánea. ¡Cómo me gusta ver los cuerpos en movimiento rompiendo el aire! No puedo dormir. ¿Me pongo porno? Qué pereza. Y no porque sea de las que reivindica un porno “femenino”. Ni en eso veo la diferencia por género. Hay momentos. El mercado está. ¿Quieres suave?: sexo suave, pasionis, zas porn, porno femenino… Algo más heavy: youporn, toro porno, keezmovies

No creo que vaya a ver una película entera. Me cuesta atender la tele, imagínate ver una porno que a los 10 minutos me sobra todo ya.

Es que quiero piel. Como dice mi amiga, la que me acompañó a la ginebra, “dame carne que yo llevo brasa”. ¿Saben que el porno más visto es el amateur? Sí, el casero. Personas “reales” que se lo montan en su cama. Y es que lo natural está de moda. Es como observar a tus vecinos, y, eso, da morbo. ¿Llamo a alguien? Lo segundo más visto en el porno: el trío. ¡Qué típico! La fantasía más recurrente tanto en hombres como en mujeres. Soy de la opinión de que los mejores tríos son los que surgen no los que se buscan. No hablo de ficción sino de acción. Cuerpos en movimiento que cortan el aire.

Respiro. ¿Y si me doy una ducha? Nunca me ha gustado hacerlo en acuático. Será porque no se lubrica bien en ese medio, y, a mí forzar, como que no. Otra cosa es al salir del agua. Esa piel salada si llama a la tentación. Mira, tercera en la lista de porno más visto: al aire libre. Todos tenemos algo de voyeaur. Es curioso que se diga que las mujeres no somos visuales. ¡Mentira! Igual que es una tontería la afirmación: los ojos son lo primero en lo que nos fijamos. ¡Quién se cree esa chorrada! Bueno, de todo habrá. Unos labios carnosos, un cuello y una espalda ancha me pierden. Ponerlo boca abajo y yo encima contemplando. Nada tan hermoso como el cuerpo deseado.

¿Y si me hago un colacao? Eso caliente quizás me calme las ganas. Cuarto en la lista de porno más visto: sexo oral. Todo lo que se come puede ser objeto de esparcirse por el cuerpo: chocolate, helado, nata, mermelada, yogur, crema de calabaza… ¿qué pasa? Se me iba a echar a perder 😛 Ojo, si entra en la vagina puede alterar el pH y causar infección. ¿Saben que hay una profesión que es mantenedor/a? Me explico, cuando se corta la toma, un chico o chica sigue estimulando al actor para que no se le baje la erección. ¿Y qué hará el mantenedor/a mientras se rueda? Gárgaras, sudokus, punto de cruz… Ya te digo, desvarío. Al igual voy a cerrar los ojos y fantasear. Quinto más visto en el porno: la autoestimulación. ¡Me encanta llamarlo así! Es como me quiero “pa´mimismo”. Es el juego. Saber que otros juegan. Ver ritmos. Oír cuerpos.

Se me van cerrando los ojos. Buenas noches y que cada unx se monte su película. Con-Sex.

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Ser sexóloga no conlleva el estado de tus huevos… Lo que sí y lo que no.

Un calor impresionante, descanso de un congreso, comíamos un grupo de lo más variopinto, al que se le unió el de otras jornadas. Y en un sin esperármelo me suelta con los ojos fuera de encuadre: ¡ERES SEXÓLOGA! Genial, porque ¿sabes? cuando yo me corro me siguen doliendo los huevos ¿y por qué es eso? Tragué saliva y evité una contesta pronta, tipo: quizás sea la materia gris que te falta en el cerebro. Pero no, soy educada por formación y profesión. Y le contesté, con voz suave, casi susurrándole para darle misterio, quizás tengas una mal formación testicular, que te lo mire el urólogo. Educada siempre, mala leche, a veces.

Con esto no quiero poner barreras. Por favor, pregunten, pregúntenme mucho como si fuera la última vez. Siempre he sido curiosa y me apasiona mi trabajo. Quizás, esperar el momento oportuno acompañado de buenas maneras. Eso que llaman “sentido común”. Prosigo.

Una chica salió en mi defensa: no creo que ser sexóloga conlleve estar disponible para todas las dudas que surjan. Por cierto, continua su disertación: debe ser horroroso estar todo el día pensando en el sexo, terminarás harta. No voy a sacar la choteada comparación con el ginecólogo. Mira, ya la saqué. Una cosa es trabajar y otra la samba. Se diferencia perfectamente la vida en consulta de otras actividades 😉 Prosigo.

Pues a mí eso de que una mujer tan atractiva como tú escuche mi vida sexual me pondría cachondo. Las personas que acuden a terapia acusan trastornos, disfunciones, malestar. Son situaciones muy duras donde no caben las fantasías mientras hago la historia clínica. Eso también va acompañado de mi papel. Jamás hay atisbo de flirteo con pacientes. Ni antes, ni durante, ni después, aunque pasen años. He recibido de esa persona información por una vía que me impide verla con ojos de deseo. Hablamos de ética.

Sexólogo: Especialista en sexología (Real Academia Española).

La palabra sexología no está registrada en la Real Academia Española (no se podía esperar otra cosa). Prosigo.

 “Sexología: disciplina científica y humanística que estudia los problemas relativos al sexo y la sexualidad en sus dimensiones bio-psico-sociales y culturales, en sus aspectos normales, disfuncionales y patológicos” Prosigo.

Tomando el café, y ya corriendo ligera brisa, les digo a los comensales, ha sido todo un placer compartir mesa con ustedes, y sin más me despido afirmando: no duden en acudir a un sexólogx si observan, perciben, viven una sexualidad disconforme. Una sexualidad plena mejora tu calidad de vida. Es ciencia. Termino. Con-Sex

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Hay amores que contrae la pelvis… Hablamos del músculo pubococcígeo

Su miembro me apuntaba de tal manera que me apeteció colocarle el sujetador tirado en el suelo, pero claro, no era el momento. Lo movió arriba y abajo, yo estaba totalmente hipnotizada, pero nada centrada. No era él. Era yo. Me salió la vena sexóloga. Por favor, ¡qué músculos pubococcígeos tenía!

Músculos pubococcígeos: Es un grupo de músculos que se extienden desde el hueso púbico hasta el coxis. Donde es más fácil sentir el musculo PC es en el perineo, inmediatamente detrás de los testículos y delante del ano. Más sencillo, es lo que utilizas para contener la orina cuando no puedes misionar o para expulsar las ultimas gotas de orina.

Me apoyé en el sillón dándole la espalda con la intención de olvidarme de sus PC y empezar la acción. Entró despacio, sin prisas, de esa manera que sabes que va a durar y durar…

En los hombres, retrasar la eyaculación aumenta su capacidad de aguante y de disfrute, y también la intensidad de los orgasmos, que se vuelven más profundos ya que dejan de limitarse a la zona genital para extenderse por todo el cuerpo.

Respiré y empecé a contraer mi vagina lubricada. Le iba a demostrar que yo también se hacer mis Kegel.

 Ejercicio 1: Aprieta los músculos como si intentases detener la orina, tirando de ellos hacia arriba. Contráelos y mantenlos así mientras cuentas hasta 5 respirando suavemente. Luego, relájalos durante 5 segundos más, y repite la serie 10 veces.

Intenta aumentar progresivamente el tiempo de contracción y relajación. Empieza por 5 segundos en cada caso hasta llegar a los 20 segundos. Cuanto más tiempo consigas mantener la contracción de los músculos, más fortalecerás tu musculatura pélvica.

Ejercicio 2: Contrae y relaja los músculos tan rápidamente como puedas. Comienza con 10 repeticiones, cuatro veces al día hasta alcanzar las 50 repeticiones diarias.  Ojo, hay que intentar hacer las contracciones y relajaciones sin hacer esfuerzo con tus manos, brazos, glúteos, abdomen, muslos, pies, etc.

Necesitaba su boca, necesitaba su aliento cerca de mi cuello, necesitaba mirarlo a los ojos. Él necesitaba parar antes de llegar al punto de no retorno.

El punto de no retorno, ese momento en que los hombres se produce un aumento de sensibilidad genital, notando la inmediata llegada del orgasmo. En ese instante se debe detener la estimulación, justo antes de llegar, porque pasado el cual la eyaculación es inevitable.

Nos abrazamos y nos quedamos un momento en silencio, ese silencio del placer contenido. Me levanté y fui al baño. Noté su mirada y su erección. Al regresar sabía que no había ido por cigarros 😉 Abrí mis piernas y me senté encima de él. Lo quería dentro, muy dentro. Era mi último día en Madrid y no lo volvería a ver.

Se utiliza orgasmo y eyaculación como si fueran sinónimo y no lo son, e incluso no tienen por qué ir unidos.

Eyaculación masculina: la eyaculación es la acción de expulsión o emisión de semen a través del pene conducido por el conducto uretral. Es simplemente un reflejo que ocurre en la base de la columna vertebral y produce la expulsión del semen.

Orgasmo masculino: en plano físico es la descarga de la tensión muscular que se ha ido acumulando en la zona genital durante la fase de excitación. Viene acompañado de un aumento del pulso cardiaco, del ritmo respiratorio y de la prensión sanguínea.

Me agarró de los pelos y supe que estaba cerca. Yo le mordí el labio y le dije suavemente: dámelo cabrón. Todavía tengo grabada esa sonrisa. Él me lee en la distancia. Con-Sex

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Sal de la cama a reivindicar tu orgasmo

Mi vecino tarda 23 segundos en llegar al orgasmo. Se tumba en la cama, movimiento de somier, gime 21 segundos y en el 23 grita. A ella ni se le nota, ni se le siente, lo del padecer creo que sí.  No es que sea su “coach” y los tenga en observación. Ganas no me faltan. Este detalle de patio de escalera lo quiero enlazar con un post infinito, en donde resumiendo, venía a relatar que las mujeres no pedimos el orgasmo. ¿Será eso cierto? ¿Realmente las mujeres no están liberadas para pedir lo que les gusta?

Tengo un problema. Hace cuatro años que no me atrae ningún hombre. Tampoco se confundan. He tenido relaciones pero todos me han buscado y yo he consentido por varias causas: sexo, amistad, morbo… sexo, amistad, morbo… y sigue el bucle. Y dentro de mi problema nunca he temido por mi falta de orgasmo. Una vez puesto, al César lo que es del César. ¡Vaya si me lo han dado! O yo los cogía, porque como dice Sylvia de Béjar, “El sexo es tuyo”.

Así que queridas féminas reivindiquemos nuestros orgasmos, nuestro clímax, nuestro sentir.  Han sido años de opresión, de formación, de cultura, en donde la sexualidad en toda su expresión, nos ha sido negada. Mujer reproductiva, mujer madre, mujer menopaúsica. Siempre fases sin mirar nuestro clítoris interior. ¡Aboguemos por nuestros derechos básicos y fundamentales!

Quiero besos largos, profundos, besos cortos con mordidas, besos con lengua enroscada que me mojen entera.

Quiero que me acaricies cada palmo de mi cuerpo, esperando mis gemidos en el punto exacto de mi zona erógena personalizada para la ocasión.

Quiero tenerte encima con movimientos suaves, movimientos profundos, ritmo frenético, sentir toda la amplitud de tu deseo en mí.

Quiero que te pongas de rodillas al lado de la cara acariciándote mientras me miras a los ojos. Esa respiración agitada con el control de tu verga en la mano.

Quiero que te pierdas entre mis piernas y busques los pliegues de mi sonrisa excitada mientras me acaricias los pechos.

Quiero gritar tu nombre mientras me curvo con contracciones y quedo sin aliento empapada de tus jugos.

Eso quiero ¿Qué quieres tú? Coge lápiz, papel y escribe tu post. Salgamos de la cama  a reivindicar nuestros derechos. Con-Sex.

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Prototipos de comedores de coño ¿jugamos a quién es quién?

Hay hombres que nacieron para comer un coño. No me mal interpreten ¿o sí?, ya que la cualidad más brillante de esa persona es dicha habilidad (a mí me toco uno en suerte). Da igual donde tuvieses la cabeza, si él la tenía entre tus piernas, tocabas el cielo con las manos.

Hoy vamos a hablar de tipos de comedores orales:

  1. El que se le va la vida en ello. Su ansiedad le precede, da igual el ritmo que tú le marques, para ellos se acaba el mundo y hay que comer y comer. Remedio: tirar del pelo y comerle la boca suavemente, dale tu punto de cocción.
  2. Su opuesto, el “be water my friend”. Ese saborea………….. con pausa……….. tranquilo……………. ¡TE DESESPERA! Piensas si se va a quedar a vivir ahí abajo. Y abrillantar requiere tiempo, pero aunado con eficacia. Remedio: dale pautas, suelen ser buenos oyentes.
  3. El preguntón “¿está bien?”, “¿así te gusta?”, “¿más rápido?”, “¿la muevo en círculos?”, “Esto le encantaba a mi ex”. Ya en este punto sabes que no hay nada que hacer. Remedio: vete a por un amaretto y toca mimos, o puerta. Tú decides.
  4. Están los de viento. Sí, existen. Chupan, soplan. Succionan, soplan. Lamen, soplan. Remedio: cántales el cumpleaños feliz, es mágico, les cortas el rollo ventolero jajaja.
  5. En esta línea, los percusionistas, “el batucada”. Todo movimiento lingual va acompañado de toque manual, ya sea tipo bongó o en zic-zac. Remedio: agárrale las manos y “hasta que no te lo comas todo no te suelto”.
  6. Tenemos el 100 metro lisos. Tres lamidas y suben a por la medalla, y encima te sueltan: genial ¿verdad? Remedio: “como calentamiento no está mal, anda baja a por los 1000 metros campeón”.
  7. El aventurero. Este se para a la altura del ombligo coge aire y puedes sentir en el ambiente “un vamos allá”. Ojo te puede tocar un Indiana Jones o un Mr. Been. Remedio: suerte.
  8. Para finalizar, está el no quiere comer ostras pero te pone el pepino en la boca. Remedio: es cosa tuya elegir el menú. Personalmente soy de dar y tomar. Me gusta ver comer a la gente 😉

 Y me despido no sin decirles que hay fuegos que se calman con cirios. Con-Sex.

El conde, que era astuto y supo dónde,

le dijo, haciendo rueda como pavo,

que le encendiese un cirio que traía.

Y dijo entonces la fregona al conde,

alzándose las faldas hasta el rabo:

– Pues sople este tizón Vueseñoría.

Poema atribuido a Quevedo.

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