La meditación de la vagina. ¿Escuchas tu interior?

Cada vez que mantienes relaciones sexuales con un hombre que solo busca una vagina para descargar en ella, estás maltratando a tu diosa interior”. Dejando a un lado lo de “la diosa interior”, que tampoco está mal ir con la autoestima bien trabajada, y quitando el perfil heterosexual de dicha cita, me gustó. Será porque últimamente mi vagina tiene vida propia, sin más, ardiendo como está, ha decidido descartar a “dos posibles” casi en el lecho, y sin embargo, no olvida a uno. Mi vagina canta cual sirena intentado atrapar lo que debe evitar.

“No se trata de renunciar al placer, sino de que  cada célula de tu cuerpo vibre de amor, deseo… “La vagina está formada por tejidos fibromusculares que le dotan de gran elasticidad, dicho órgano permanece bien lubricado por la acción de las glándulas de Bartolino, puede medir entre 8 y 12 centímetros,  es capaz de adaptarse a cualquier objeto, miembro, sujeto… Yo reafirmo: no dejes entrar objeto, miembro, sujeto que no te haga sentir. Llena de sangre, hincha de gozo el cuello, detrás de las rodillas, la curva de tu espalda, el borde de tu ombligo… Haz de tu cuerpo recipiente… Haz de tu cuerpo vagina.

“El sexo es sagrado siempre que elijas disfrutarlo libremente, desde los genitales hasta el corazón”. Filtrando lo sagrado con connotaciones sacras, cuanta sabiduría encierra esta cita. ¡Qué importante es una sexualidad bien entendida! Que la entiendas tu primero como fuente de salud, comunicación y descubrimiento. Descubrimiento, en donde no solo entran genitales y corazón, sino mentes. “Follar mentes” canta un rapero. Sí, oigo rap. El sexo no es a abrirse de piernas como buena música no es a frac y batuta.

“La mujer actual es mayormente neurótica porque desea estar siempre por encima de todo, y eso le convierte en una mujer fuera de sí misma”. ¿Se ha perdido la costumbre de mirar desde adentro? Y no, ahora no me refiero a la vagina. Me explico. Estamos muy pendientes de que nuestra respuesta entre en el escrutinio externo, llámese amistades, redes sociales, movimientos culturales…  Y sí, hacemos las cosas porque nos sale del coño como etiqueta profunda reivindicativa. Es mi filosofía hace años, atendiendo a las consecuencias claro, que en esta vida la coherencia ha de ser tu mantra.

Termino dejándoles con “la meditación de la vagina”: cierra los ojos, concéntrate en tu respiración, debe ser lenta y profunda, llenando el abdomen. Respira con la vagina y llénala de energía. Para ello contráela, y al expulsar el aire relaja el músculo pubococcigeo. Cuando espires, elimina la culpa y todo aquello que te haga sentirte mal. Entierra mentalmente todo aquello que no sirve y repite: amo mi cuerpo.

¿Escuchas a tu vagina? Con- Sex

Notas del libro El Tao de la Energía Sexual de Emmanuelle Temis

Dar de alta por navidad: la sexualidad es compleja.

En las navidades se traga mucho, y no me refiero a comer, sino a personajes que comparten cenas y comentarios que se te atragantan cual polvorón pegado al paladar. Visualicen: “mira Yenny, yo no sé si eso de sexóloga tiene sentido, porque yo por ejemplo, el problema de la impotencia lo quito en un momento, le cambio la mujer y asunto resuelto”. Termina con una carcajada como aplauso de su brillante ocurrencia. Polvorón atragantado. Peladilla incomible.

Sigamos con las gracias navideñas. Sexóloga youtuber con una coleta ladeada adornada con lazo rojo cual bola de navidad, nos explica con un intento de seriedad no lograda, que el/la sexólog@ solo trata casos clínicos, llámese eyaculación precoz, disfunción eréctil, anorgasmia… Y no, la sexualidad es un entramado complejo donde se unen factores educacionales, autoestima, experiencias vividas, valores… No se trata de que el pene no se levante y vamos a hacer ejercicios, o no llegas al orgasmo y tóquese usted el clítoris. La sexualidad, pese a quien le pese, es emoción en piel, y por ello no es fácil tratar cuando algo va mal.

“¿De verdad que estoy dado de alta? ¡Qué alegría más grande! Nunca pensé que pudiera superar este bloqueo, en serio Yenny”

Paciente de 37 años que cursa una disfunción eréctil (impotencia). Después de tener dos intentos fallidos, entra en un círculo vicioso, lo que se denomina “la angustia de anticipación”, y lleva un año sin vida sexual plena en pareja. Descartado toda posible interferencia fisiológicas: medicación, diabetes, tensión alta, problemas cardiovasculares, alcohol… Empezamos tratamiento enfocado a bajar sus niveles de autocontrol en todos los aspectos de su vida (cada persona tiene su historia clínica). Ejercicios de autoestimulación sin objetivo alguno, solo dejándose llevar por sus fantasías. Superadas estas fases, iniciamos focalización sensorial, técnica que consiste en acariciar a la pareja con la intencionalidad del disfrute, eliminando el coito como acción. Seguimos sesiones hasta cumplimentar lo que él consideraba una sexualidad satisfactoria, tener una erección sin sentimientos de angustia previos. En realidad, aprendió a gozar en todas las fases de la vida sin planear tanto.

No paraba de gritar y llorar, fue como si se rompiera el muro de una presa y saliera todo afuera. ¡Vaya orgasmo! Y no podía dejar de pensar en ti jejeje” Es lo que tiene ser sexóloga, sin querer te metes en la vida de otr@s.

Paciente, mujer de 52 años, anorgasmia secundaria situacional. Después de 30 años casada y divorcio conflictivo, con su nueva pareja es incapaz de sentir.

Descartamos: traumatismo ginecológicos, medicación, enfermedades vasculares, diabetes, depresión… Comenzamos sesiones con ejercicios de autoestima, ya que la tenía muy mermada por la separación y proceso de menopausia (cada persona tiene su historia clínica). Todo acompañado de una bibliografía  escogida para superar una educación sesgada. Lo siguiente fue centrarse en una autoestimulación, no de descarga, sino de autocontemplación. Mirar su placer a la cara sin miedos ni sentimientos de culpa. Para finalizar, la pareja se cogió un fin de semana para ellos solos. Hablaron, pasearon y sus manos tuvieron el tiempo necesario para no tener prisas. Y se rompió el dique. Dada de alta por navidad.

Veo llover. Empieza el frío y pienso en lo complejo de la sexualidad. No se trata de superar líneas sino de llenarlas dándoles forma, tu forma.  Con-Sex.

Corazón y pezón: bisexualidad

Un hecho en mi vida me ha llevado a reflexionar sobre la orientación sexual. Nunca he sido de cerrar puertas a los instintos, tampoco creo en las modas. O se es heterosexual, homosexual o bisexual. El deseo tiene olores y sabores. El placer si sabe de personas. Y yo solo sé qué nunca la había visto tan feliz. Yo solo sé que si le provoca esa sonrisa la quiero en mi vida. Hoy vamos a hablar de la bisexualidad.

Al tratar sobre la gran desconocida y atacada bisexualidad se corre un riesgo, el riesgo de no ser comprendido, pero no busco ese sentimiento, solo intento exponer una realidad llena de tópicos.

Empecemos pues por las grandes mentiras que encierra este término, que como tal aparece en 1890 en la “literatura biológica”. Como orientación sexual es conocida bien tiempo atrás (griegos, romanos y pongan todas las épocas que quieran).

Sigmund Freud, nos presenta una bisexualidad innata; para él todos los seres humanos son bisexuales al nacer. Por lo tanto la teoría de Freud expresa que la bisexualidad no es una sexualidad, sino una etapa de transición hacia la sexualidad definitiva.

Kinsey defendió su escala en donde las personas se ven atraídas hacía el sexo contrario y hacía el mismo en diferente proporción. En esta escala del 0 al 6, el 0 denota heterosexualidad total, mientras el 6 marcaría homosexualidad total, siendo los números intermedios los grados de atracción de un sexo frente a otro.

Ambas teorías están ya desfasadas, pero siempre es bueno conocer por donde ha evolucionado los estudios, aunque actualmente tampoco es que hayamos progresado mucho.

Definición de la RAE: “dicho de una persona que alterna las prácticas homosexuales con las heterosexuales”.

Definición de todos los colectivos y “entendidos”: “la capacidad de sentir atracción emocional, sexual, romántica y/o física por personas de más de un género y/o sexo no necesariamente de la misma manera ni con la misma intensidad ni en el mismo tiempo”. La palabra “romántica” me chirria en todos los sentidos. Soy más de términos terrenales, que no por ello pierden intensidad: afecto, deseo, amor, atracción, sentir tanto hacía personas de su mismo sexo como del sexo contrario.

“La bisexualidad no es una fase que tiende a quedarse con una opción”, escribe eso, me suelta mientras cogíamos sol en la terraza. La negación bisexual está anclada en la concepción monosexista, o se es heterosexual, o homosexual. Solo existe dos sexualidades posibles, lo demás es confusión, transición, cobardía… Y no, ell@s reivindican su lugar. Y un lugar propio, en donde tod@s no caben. No tod@s somos

bisexuales en potencia. Afirmación incorrecta. Picar en google y que te salga como primer enlace “¿Haz un test y descubre si eres bisexual?”, da muestra de la frivolidad que existe sobre esta orientación sexual.

Así que derribemos estereotipos, mitos, prejuicios sobre la bisexualidad. Hablemos de ella como una opción en sí, opción tan válida y cierta como la heterosexual y homosexual.

No creo en la teoría sin práctica. Si ella está bien todas las piezas encajan. El amor ha entrado en mi casa, hacen una pareja perfecta. Dos mujeres se quieren y serespetan. Y deseo hacerlo visible. La bisexualidad es un hecho. Con-Sex.

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La amarga dulzura del despertar. Relato erótico

Hay manos que dicen mucho en poco tiempo. Eso cuesta palparlo, asimilarlo, digerirlo. Hay manos que dicen poco en mucho tiempo. Esas deberían ir al olvido. Me dijo su nombre. No lo escuché. No importaba. Sus labios eran interpretativos, vividos. Exhibía sin reparo la decencia de lo prohibido. Nada tan puro como unas ganas bien hechas. No hay reserva cuando observas. Me gusta mirar. Decido conservar mi presencia intacta. Entrega total. Si hay que volver para ir más lejos, se hace. Hay manos que no están para tocar, sino para chupar antes de entrar… un dedo… dos dedos… dámelos otra vez… el olor de mí en ti.  La palabra- sentencia, ese todavía- no. Horizontes de piel con olor a ingle. Reposar la cabeza y estirar mi lengua hasta la primera gota de tu alma. Tu miembro, esa dura prolongación de mi cuerpo. Quiero hundir la mente y extraer saliva para mis dedos cuando estén en soledad. Ausente de tiempo permanezco hasta que tu respiración agitada haya colmado mi boca de universo blanco. Sin dejarte resbalar en un sueño, te muestro en cuclillas tu lugar. Labios y audacia en mi sonrisa sin equívoco. Dos mundos de distancias entre mis jugos y tu boca. Realismo Oral. En el instante de mi orgasmo cogí aire y extendí mi cuerpo hasta acoplarnos. Sus grandes manos se agarraron a mis nalgas para marcar un ritmo que creía suyo. Destino: próximo clímax. Empujar con calma y tensión es un arte. Abro de par en par los ojos hasta orientar el deseo. Aliento al compás. Aliento sublime. La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. He tenido que recorrer vidas para acceder a partes de mi misma.

La amarga dulzura del despertar. Anoche te soñé.

“Te vi follar y fallar y no sé cuándo

me gustaste más:

si cuando te contemplé proclamándote diosa

o cuándo te observé confesándote humana.” Elvira Sastre.

Lo humano y lo divino del verbo. Con-Sex.527795_3977136862345_791791826_n

El placer de elegir

Estoy en un momento de mi vida entre el té y el café frío, entre un gran amor o follar por follar, entre montar una consulta a lo grande o irme a Fuerteventura a criar baifos. Así andaba, hasta que ocurrieron dos hechos que me hicieron apostar por la opción A. Sí, sí voy a contar los hechos.  Hecho Uno: una seguidora, aunque no me gusta mucho esa palabra, me escribe una nota: “gracias, porque después de seis años, he logrado volver a ser mujer en parte leyéndote”. Joder, eso cala, y los que me conocen saben que no soy prepotente. Hecho dos: el libro Instrumental de James Rohdes, memorias de música, medicina y locura. Sin comparativa alguna, porque respeto mucho los grados de sufrimiento, creo que en esta vida me ha tocado tragar mucha mierda, así que ya es hora. Y parafraseando a Rushdie, con una afirmación de lo más estúpida, arranco “siempre eligen las mujeres y los hombres, si tienen suerte, son elegidos”. Quiero ser elegida, señalada, buscada, trabajada, valorada, integrada y todas “las adas” que quieran sumar, por un hombre que cumpla estos requisitos: sentido del humor a mente llena, práctico a la vez que fluido, con ganas de aprender y prender en el sexo (nunca me conformo en este aspecto 😉 ) Ofrezco quitarme coraza y la certeza de que es él. Dure lo que dure.

Opto por el té. Me gustan las cosas calientes y no por ello padezco del síndrome de la “rana hervida”. Síndrome el cual consiste “Si se pone una rana en un cazo de agua hirviendo, la rana salta para escapar. Pero si el cazo está al fuego y lleno de agua fría, la rana poco a poco ajusta su temperatura corporal a la del agua, manteniéndose en una cierta comodidad que le impide darse cuenta de que el agua está calentándose y de que si no salta, acabará muerta” vía @psicopedia. Este fenómeno, totalmente real, viene a decir que un exceso de conformismo puede llevarte a una “mala vida”. Asume responsabilidades, el agua no calienta sola. Así que controlando fuegos y tomando… Té.

Para ir finalizando, aplazo el viaje a Fuerteventura, y sigo creyendo en mí… Como yo creo en ti… DATE PERMISO PARA SER TÚ, EXACTAMENTE TAL COMO ERES AHORA. DATE CUENTA DE LAS COSAS QUE TE GUSTARÍA CAMBIAR PERO SIN CONVERTIRLAS EN CONDICIONES PARA QUERERTE A TI MISMO… DATE PLACER EN ELEGIR… Con-Sex.

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